FEPC: INFLACIÓN CAYÓ 2,79% EN BOLIVIA Y 3,53% EN KANATA DURANTE JULIO, MIENTRAS LOS COSTOS EMPRESARIALES MANTIENEN PRESIONES POR PRECIOS MAYORISTAS, TRANSPORTE Y TIPO DE CAMBIO

La Región Metropolitana Kanata pasó de una inflación mensual de 3,65% en junio a -3,53% en julio, una oscilación de 7,17 puntos porcentuales. En alimentos, la variación fue todavía mayor: pasó de 7,26% a -7,38%, un cambio de 14,64 puntos. El análisis de la UAE-FEPC identifica una corrección asociada principalmente a la normalización del abastecimiento, mientras persisten factores de presión sobre el costo de reposición de las empresas.

Cochabamba, 10 de agosto de 2026 (FEPC) La inflación registró una fuerte corrección durante julio de 2026. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Bolivia presentó una variación mensual de -2,79%, frente al incremento de 2,15% observado en junio. Con este resultado, la inflación acumulada entre enero y julio se situó en 1,89%, mientras la variación interanual alcanzó 4,93%.

En la Región Metropolitana Kanata, el movimiento fue todavía más pronunciado. El IPC pasó de 3,65% en junio a -3,53% en julio, equivalente a una variación de 7,17 puntos porcentuales en apenas un mes. La inflación acumulada regional se ubicó en 1,57% y la interanual en 3,65%.

El Reporte de Inflación, elaborado por la Unidad de Economía y Desarrollo Empresarial de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (UAE-FEPC), identifica que la magnitud de esta caída responde principalmente a una reversión del shock de oferta y abastecimiento registrado durante mayo y junio, periodo caracterizado por bloqueos, restricciones logísticas y dificultades para trasladar productos desde las zonas productoras hacia los mercados urbanos.

El comportamiento de los alimentos permite observar con mayor precisión este fenómeno. A escala nacional, el subíndice de alimentos pasó de una variación mensual de 4,48% en junio a -6,66% en julio, una diferencia de 11,14 puntos porcentuales. En Kanata, el movimiento alcanzó 14,64 puntos porcentuales, al pasar de un incremento de 7,26% en junio a una reducción de 7,38% en julio.

La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas cayó 9,01% a nivel nacional. Entre los productos que registraron las mayores reducciones estuvieron la carne de pollo, con -23,08%; el plátano, guineo o banano, con -24,20%; la cebolla, con -24,79%; la zanahoria, con -37,01%; la carne de res con hueso, con -10,22%; y la carne de res sin hueso, con -9,23%.
Esta evolución coincide con la normalización progresiva del abastecimiento registrada después del levantamiento de los bloqueos. El restablecimiento de la transitabilidad permitió recuperar flujos de productos perecederos, reducir restricciones de oferta y recomponer parcialmente los canales de distribución.

LA CAÍDA DEL IPC CONVIVE CON OTRAS PRESIONES DE COSTOS

El análisis empresarial presenta una trayectoria diferente a la observada exclusivamente desde el IPC. Mientras los precios al consumidor disminuyeron durante julio, componentes asociados al transporte, la energía y la operación productiva continuaron registrando incrementos.

La división Transporte presentó una variación mensual de 1,37%, mientras el transporte interdepartamental en ómnibus o flota aumentó 33,13% durante julio, con una incidencia positiva de 0,12 puntos porcentuales sobre el IPC.

A esta presión se incorpora el gas natural utilizado por los sectores comercial e industrial, cuyas tarifas están expresadas en dólares y se convierten a bolivianos mediante el Tipo de Cambio Oficial. Con el anterior tipo de cambio de Bs 6,96; con el TCO de Bs 11,86 vigente al 10 de agosto, representa aproximadamente un incremento de 70,4% en bolivianos, manteniendo constante la tarifa denominada en dólares.

La evolución simultánea del transporte, las tarifas energéticas y el tipo de cambio mantiene presiones sobre los costos de producción y reposición, aun durante un mes con inflación mensual negativa.

EL TIPO DE CAMBIO ELEVÓ EL COSTO DE REPOSICIÓN EMPRESARIAL

La evolución de los precios al consumidor debe analizarse junto con el nuevo escenario cambiario. Desde el 29 de junio de 2026, Bolivia aplica un mecanismo de determinación diaria del Tipo de Cambio Oficial (TCO), lo que incorporó una referencia variable para las operaciones vinculadas al dólar. Al 10 de agosto de 2026, el TCO se situó en Bs 11,86 por dólar, de acuerdo con información del Banco Central de Bolivia.

El efecto sobre el capital de trabajo puede observarse mediante una compra empresarial de USD 100.000. Bajo el antiguo tipo de cambio oficial de venta de Bs 6,96 por dólar, esta operación representaba un desembolso de Bs 696.000. Al inicio del proceso de flexibilización cambiaria, con una referencia de Bs 9,73 por dólar, el mismo valor de compra pasó a requerir Bs 973.000, es decir, Bs 277.000 adicionales, equivalentes a un incremento de 39,8% respecto al anterior esquema cambiario.
Con el TCO de Bs 11,86 por dólar vigente al 10 de agosto, una compra de USD 100.000 representa actualmente Bs 1.186.000. Frente al costo calculado con la antigua cotización oficial, la empresa requiere Bs 490.000 adicionales para adquirir el mismo valor en dólares, lo que equivale a un aumento de 70,4% en el requerimiento de moneda nacional.

La comparación desde el inicio de la flexibilización también muestra una presión adicional sobre la liquidez empresarial. El valor en bolivianos de una operación de USD 100.000 pasó de Bs 973.000 a Bs 1.186.000, una diferencia de Bs 213.000, equivalente a un incremento de 21,9% durante el periodo.

Este comportamiento afecta principalmente a empresas que utilizan insumos importados, maquinaria, repuestos, equipos, licencias, servicios tecnológicos y otros componentes cuyos precios mantienen relación con el dólar. El efecto también puede trasladarse indirectamente hacia empresas que compran bienes nacionales cuyos costos incorporan materias primas o componentes importados.
Por esta razón, la reducción del IPC registrada en julio debe diferenciarse de la evolución del costo de reposición empresarial. Mientras los precios al consumidor disminuyeron principalmente por la normalización del abastecimiento posterior a los bloqueos, las empresas continúan enfrentando mayores requerimientos de capital para reponer inventarios y financiar compras vinculadas a moneda extranjera. El informe de la UAE-FEPC identifica esta divergencia entre precios minoristas, costos mayoristas y exposición cambiaria como uno de los factores que condicionan la planificación financiera durante el segundo semestre de 2026.

COCHABAMBA REGISTRA UNA DE LAS MAYORES CORRECCIONES DE PRECIOS DEL PAÍS
La Región Metropolitana Kanata presentó en julio la segunda mayor reducción mensual del IPC entre las regiones medidas por el INE, después de la Conurbación La Paz, que registró -6,30%. Posteriormente se ubicaron Oruro (-3,24%), Trinidad (-1,14%), Potosí (-0,61%), Sucre (-0,23%) y Tarija (-0,11%).

Kanata muestra además una volatilidad mayor que el promedio nacional. El tránsito desde +3,65% en junio hasta -3,53% en julio evidencia la sensibilidad regional frente a alteraciones en abastecimiento, logística y disponibilidad de productos, especialmente alimentos.

Para las empresas cochabambinas, esta oscilación introduce dificultades adicionales en la formación de precios, definición de márgenes, planificación de inventarios, negociación con proveedores y administración del capital de trabajo.

El análisis de la UAE-FEPC plantea que durante el segundo semestre de 2026 el seguimiento de la inflación deberá incorporar de manera conjunta IPC, precios mayoristas, transporte, tipo de cambio, abastecimiento y costos de reposición, debido a que la evolución del índice general puede diferir de las condiciones financieras y operativas que enfrentan las unidades productivas.

La continuidad de las cadenas de abastecimiento, la estabilidad logística, el comportamiento cambiario y la disponibilidad de divisas determinarán en gran medida la trayectoria de los precios durante los próximos meses y su transmisión hacia hogares, empresas y actividad económica.

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