LA ECONOMÍA DE COCHABAMBA SE CONTRAERÁ 4,15% EN 2026 Y EL EMPLEO FORMAL CUBRIRÁ APENAS 14,57% DE LA POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA

Cochabamba, 15 de julio de 2026 (FEPC) La Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), a través de su Unidad de Análisis Económico (UAE) presentó el «Reporte Empresarial de Cochabamba al primer semestre de 2026», que proyecta una contracción de 4,15% del Producto Interno Bruto departamental, superior a la caída nacional estimada de 3,95%. Bajo este escenario, proyecta que el PIB de Cochabamba disminuiría de US$ 8.827 millones en 2025 a US$ 8.460,68 millones en 2026, equivalente a una reducción de US$ 366,32 millones. El estudio advierte que este deterioro productivo coincide con una limitada capacidad de generación de empleo formal, cuya cobertura alcanzaría apenas al 14,57% de la población económicamente activa de Cochabamba, reflejando una estructura laboral marcada por la informalidad, la baja productividad y la reducida actividad efectiva de las empresas registradas.

El reporte, elaborado por la Unidad de Análisis Económico y el Observatorio Económico Empresarial de la FEPC, integra información del Instituto Nacional de Estadística, el Sistema Integrado de Información Productiva, el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la CEPAL, la Organización Internacional del Trabajo y otras fuentes especializadas.

La evaluación sitúa a Bolivia en una trayectoria divergente respecto al contexto internacional. Mientras América Latina y el Caribe mantendrían un crecimiento de entre 2,2% y 2,4% durante 2026, el Banco Mundial proyecta una contracción de 3,2% para Bolivia, el FMI estima una caída de 3,3% y la FEPC plantea un escenario de 3,95%, incorporando las restricciones de divisas, combustibles, inversión y logística observadas durante el primer semestre.

La economía nacional reduciría su PIB de US$ 53.890 millones en 2025 a US$ 51.761 millones en 2026. Las mayores contracciones se registrarían en construcción, con 8,5%; actividad extractiva, con 7,5%; industria manufacturera, con 6,5%; comercio, con 6%; y transporte y comunicaciones, con 5,4%.
Cochabamba conservaría la tercera mayor participación dentro de la economía boliviana, con 16,4% del PIB nacional, después de Santa Cruz, que concentra 33,3%, y La Paz, con 25,3%. Los tres departamentos reúnen alrededor del 75% de la actividad económica del país.

Manufactura y transporte explican más de la mitad de la contracción
La estructura sectorial departamental muestra que la industria manufacturera disminuiría 6% y aportaría 1,09 puntos porcentuales a la caída del PIB. Transporte y comunicaciones registraría una contracción de 7%, con una incidencia negativa de 1,06 puntos porcentuales. Ambos sectores explicarían conjuntamente 51,8% de la reducción económica proyectada.

La agricultura, ganadería, silvicultura y pesca descendería 5%; el comercio, 5,8%; las actividades de alojamiento y servicios de comidas y bebidas, 3,5%; la administración pública, salud y educación de mercado, 2,2%; y la construcción, 1,71%. Al incorporar manufactura, transporte, agricultura y comercio, estas cuatro actividades concentran 75,4% de la contracción departamental.

“Cochabamba produjo menos porque las empresas enfrentaron mayores dificultades para obtener insumos, movilizar mercancías, financiar operaciones y sostener sus ventas”, señala el reporte.
La conflictividad amplificó este escenario. Bolivia acumuló 83 días de interrupciones en carreteras troncales e interdepartamentales, con una afectación estimada de Bs 15.790 millones. En Cochabamba se contabilizaron 1.355 conflictos y protestas sociales, 58 días de bloqueo y una secuencia de 53 días consecutivos de interrupción logística.

Exportaciones crecieron 51,2%, con alta concentración en tres productos

El comercio exterior departamental presenta señales de recuperación durante los primeros cinco meses de 2026. Las exportaciones aumentaron 51,2%, de US$ 141,47 millones a US$ 213,88 millones, mientras las importaciones crecieron 11,2%, hasta US$ 245 millones. Como resultado, el déficit comercial se redujo 60,5%, de US$ 78,80 millones a US$ 31,12 millones, y la cobertura comercial avanzó de 64,2% a 87,3%.

El valor exportado por kilogramo aumentó 42,5%, de US$ 0,47 a US$ 0,68. Sin embargo, la expansión estuvo concentrada en urea granulada, wólfram y mineral de plata, productos que aportaron US$ 71,2 millones y explicaron 98,3% del crecimiento exportador. Los tres principales productos reunieron 59,3% del valor vendido al exterior.

El wólfram registró exportaciones por US$ 40,7 millones y un crecimiento interanual de 533,3%; la urea alcanzó US$ 69,04 millones, con una expansión de 63,7%; y el mineral de plata llegó a US$ 14,16 millones, con un incremento de 247%. La minería y metalurgia elevó su participación exportadora de 23,2% a 33,6% y creció 135,6%.

Brasil, Argentina y China concentraron 58,2% de las exportaciones cochabambinas. Brasil mantuvo la primera posición con 26,7%, seguido por Argentina con 17,2%, China con 14,2%, Estados Unidos con 10,7% y Vietnam con 7,2%.

La recuperación parcial contrasta con el resultado anual de 2025, gestión en la que Cochabamba exportó US$ 424,97 millones e importó US$ 543,07 millones, generando un déficit de US$ 118,11 millones. El departamento representó 4,38% de las exportaciones nacionales, 5,42% de las importaciones y 36,07% del déficit comercial de Bolivia.

Menor importación de maquinaria refleja cautela en la inversión

Las importaciones cochabambinas estuvieron compuestas en 45,9% por insumos productivos, 27,1% por bienes de capital y transporte y 25,4% por artículos de consumo. Estos tres componentes representaron 98,4% del valor importado.

A pesar del crecimiento general de las compras externas, la importación de maquinaria industrial cayó 20,4%, mientras las máquinas de oficina, servicio y uso científico disminuyeron 20,9%. El comportamiento refleja una menor ampliación de capacidad manufacturera y una orientación empresarial concentrada en mantenimiento operativo, transporte, reposición de insumos y abastecimiento.

China concentró 44,3% de las importaciones, seguida por Perú con 6,9%, Brasil con 6,5%, Estados Unidos con 6,2% y Japón con 4,5%. La dependencia también se manifiesta en la logística: 97,2% del valor importado ingresó por carretera y los corredores Arica–Charaña–Tambo Quemado e Iquique–Pisiga–Bella Vista concentraron 78,6% de las operaciones.

La prima logística CIF/FOB se redujo de 9,87% a 8,93%, aunque permaneció por encima del promedio nacional de 8,17%. Bajo la metodología comparable de la OCDE, el costo internacional de transporte y seguro de Cochabamba alcanzó 8,2%, nivel 67,3% superior al promedio mundial de 4,9%.

Cochabamba reúne 83.012 empresas, con predominio de unidades unipersonales

A febrero de 2026, Cochabamba registró 83.012 empresas vigentes, equivalentes al 17,55% de las 473.132 unidades empresariales formalmente inscritas en Bolivia. El departamento ocupa la tercera posición nacional, después de La Paz y Santa Cruz.

Los servicios concentran 32.417 empresas y el comercio 29.402. Ambos sectores representan 74,47% de la base empresarial departamental. La construcción reúne 10.167 unidades, la industria manufacturera 8.257, minas y canteras 1.901 y el sector agropecuario 868.

El 84,33% de las unidades registradas corresponde a empresas unipersonales y 14,97% a sociedades de responsabilidad limitada. Estas dos figuras jurídicas concentran 99,3% del total.

La estimación por tamaño identifica 75.818 microempresas, equivalentes al 91,33% de la base departamental; 6.960 pequeñas y medianas empresas; y 234 grandes empresas. El municipio de Cochabamba concentra 54.572 unidades, equivalentes al 65,74%, mientras Cochabamba, Quillacollo, Sacaba y Vinto reúnen 78,51% del tejido empresarial.

El reporte diferencia entre empresas vigentes y empresas con actividad declarada. De las 83.012 unidades registradas, 22.273 fueron identificadas como activas, con 62.907 trabajadores declarados: 49.491 permanentes y 13.416 eventuales.

Los servicios generan 24.114 empleos, equivalentes al 38,33%; el comercio concentra 16.928 trabajadores, con 26,91%; la industria manufacturera aporta 12.918 empleos, con 20,54%; y la construcción reúne 8.166 trabajadores, con 12,98%. Estos cuatro sectores concentran 98,76% del empleo empresarial declarado.

Informalidad y productividad limitan la capacidad de crecimiento

El reporte ubica la tasa de informalidad laboral de Bolivia en 83,9%, frente a un promedio de 51% para América Latina y el Caribe. Este resultado posiciona al país entre las economías con mayor proporción de ocupación informal dentro de la comparación regional.

La productividad laboral boliviana alcanza aproximadamente US$ 3,2 de PIB real por hora trabajada. El resultado se encuentra por debajo del promedio latinoamericano de US$ 10,1, de Chile con US$ 19,2, Argentina con US$ 16,6, Paraguay con US$ 7,2 y Perú con US$ 6,1.

La combinación de elevada informalidad, baja productividad y predominio de microempresas reduce la capacidad de inversión, innovación, incorporación tecnológica, generación de empleo protegido y acceso a financiamiento empresarial de largo plazo.

Inflación regional supera el promedio nacional

En materia de inflación, el reporte diferencia la medición oficial del INE y el escenario de riesgo elaborado por la UAE-FEPC. El INE calcula el IPC con una canasta nacional de 397 productos genéricos, ponderados según su participación en el gasto de los hogares urbanos; a junio de 2026 registró una inflación acumulada de 4,82% y una variación interanual de 9,23%, mientras el PGE Reformulado proyecta un cierre de 14%. La UAE-FEPC utiliza una canasta de 100 bienes y servicios de compra frecuente, seleccionados por su incidencia en el presupuesto familiar y en los costos empresariales de Cochabamba, y estima un escenario de 25,42%. Para alcanzar esos resultados, la inflación debería promediar aproximadamente 1,41% mensual durante el segundo semestre en el escenario del PGE y 3,04% en el escenario UAE-FEPC, asociado a mayores presiones en alimentos, transporte, combustibles, abastecimiento e insumos importados.

El Índice de Precios al por Mayor aumentó 5,74% en junio y acumuló una variación interanual de 9,19%. El comportamiento anticipa presiones sobre materias primas, mercadería, inventarios, márgenes empresariales y necesidades de capital de trabajo.

Estrés empresarial se ubica a 1,3 puntos del nivel crítico

El Índice de Estrés Empresarial de Cochabamba alcanzó 73,7 puntos sobre 100, clasificación correspondiente a estrés elevado y situada a 1,3 puntos del umbral crítico.

La dimensión de operación y logística registró la mayor presión, con 82,9 puntos, impulsada por los 58 días de bloqueo y la concentración de 78,6% de las importaciones en dos corredores. Precios y presión cambiaria alcanzaron 73,7 puntos; financiamiento y liquidez, 70 puntos; y actividad e inversión, 68,6 puntos.

Entre los riesgos empresariales se identificó a los combustibles y la seguridad energética como el principal riesgo, con una ponderación de 17,6%. Le siguen bloqueos y disrupciones logísticas con 15,2%, inflación con 14,6%, desaceleración económica con 13,6% y escasez de divisas y presión cambiaria con 12,6%. Los cinco primeros riesgos concentran 73,6% de la ponderación total.

Para Cochabamba, 43% de los participantes identificó a los bloqueos como la principal amenaza departamental. El acceso a divisas y el financiamiento concentraron 60,8% de los factores que presionan los costos empresariales.

La protección de liquidez constituye la principal prioridad institucional y empresarial, con 53,2% de las respuestas. En la gestión operativa, 36,7% prioriza el control de costos, 32,9% la preservación de liquidez y 30,4% la planificación ante crisis logísticas.

Demanda crediticia supera la captación departamental

Los depósitos de Cochabamba alcanzaron Bs 27.486 millones y representaron 11,2% de las captaciones nacionales. La cartera departamental llegó a Bs 39.117 millones, equivalente al 16,8% del crédito del sistema financiero.

La relación entre cartera y depósitos se situó en 142,3%, mostrando una demanda crediticia territorial superior a la captación local. Cochabamba registró aproximadamente 3,4 millones de cuentas de depósito, cerca de 18,8% del total nacional.

El sistema financiero nacional mantuvo depósitos por Bs 244.627 millones, cartera por Bs 233.206 millones, mora de 2,9% y previsiones equivalentes al 147,7% de la cartera en incumplimiento. Estos indicadores constituyen amortiguadores financieros, aunque las empresas continúan enfrentando presiones asociadas con plazos, garantías, capital de trabajo y acceso efectivo al crédito.

La FEPC concluye que Cochabamba combina una contracción productiva, elevada presión logística, inflación regional, debilitamiento de la inversión industrial y restricciones de liquidez, junto con una recuperación exportadora concentrada en pocos productos. El reporte plantea la necesidad de priorizar estabilidad energética, transitabilidad permanente, acceso a divisas, financiamiento productivo, diversificación exportadora, formalización, productividad e inversión como condiciones para recuperar la actividad económica y proteger el empleo.

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