EMPRESARIOS Y MINISTERIO DE HIDROCARBUROS Y ENERGÍA ABREN EL DIÁLOGO PARA BOLIVIANIZAR EL PRECIO DEL GAS Y DAR ESTABILIDAD A LA INDUSTRIA NACIONAL

La iniciativa plantea mantener temporalmente las condiciones de facturación, conformar una mesa técnica para bolivianizar los contratos y fortalecer el suministro de petróleo a la Refinería Gualberto Villarroel.

La Paz, 31 de julio de 2026 (FEPC) Una delegación empresarial de Cochabamba, encabezada por el vicepresidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Raúl Solares, presentó ante el Ministerio de Hidrocarburos y Energías (MHE) una propuesta técnica orientada a generar estabilidad en el sector industrial nacional frente al incremento del costo del gas natural derivado del nuevo régimen de tipo de cambio flexible.

La comitiva estuvo integrada por representantes de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), la Cámara Departamental de la Construcción de Cochabamba (CADECO), la Cámara Departamental de Minería de Cochabamba (CADEMIN), la Asociación de Empresarios del Parque Industrial Santiváñez (AEIS) y la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM).

El encuentro abordó tres ejes: la incidencia del tipo de cambio en el precio del gas natural destinado a las actividades industriales, comerciales y productivas; el fortalecimiento del suministro de petróleo para la Refinería Gualberto Villarroel y el abastecimiento de Cochabamba; y la presentación de una agenda de trabajo conjunto entre el sector público y el empresariado.

El planteamiento parte de una diferencia técnica fundamental: las tarifas industriales permanecen expresadas en dólares por Millar de Pies Cúbicos Estándar (MPCS), mientras las empresas generan la mayor parte de sus ingresos en bolivianos. Esta estructura produce una exposición cambiaria directa, debido a que cada variación del Tipo de Cambio Oficial se traslada proporcionalmente a la factura por consumo de gas natural.

Propuesta de transición hasta el cierre de 2026

La principal solicitud consiste en establecer un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2026, manteniendo temporalmente las condiciones de facturación aplicadas antes de la vigencia del nuevo régimen cambiario. Durante este periodo, una mesa técnica público-privada trabajaría en la adecuación del marco regulatorio que mantiene dolarizado el precio del gas natural.

El planteamiento busca revisar integralmente los contratos expresados en dólares y avanzar hacia su bolivianización mediante un mecanismo que otorgue previsibilidad a las empresas, preserve la sostenibilidad del sistema energético y distribuya de manera equilibrada los efectos de las variaciones cambiarias.

“El sector empresarial de Cochabamba ha presentado una propuesta técnicamente viable para generar estabilidad, proteger la producción nacional y construir una solución adecuada para todos los sectores empresariales. Hemos solicitado un periodo de transición hasta fin de año y la conformación de una mesa de trabajo que permita corregir la indexación del precio del gas”, explicó Raúl Solares, vicepresidente de la FEPC y cabeza de la delegación empresarial.

De acuerdo con el sistema tarifario vigente, el precio industrial se encuentra diferenciado en cuatro segmentos de consumo, con tarifas en dólares estadounidenses (USD). Y aunque estos valores permanecen estables, su conversión a moneda nacional cambia diariamente en función de la cotización oficial.

Con el anterior tipo de cambio de Bs 6,96, estas tarifas representaban valores estáticos y con el Tipo de Cambio Oficial de Bs 12,15 vigente al 31 de julio de 2026, en términos comparativos, representa un incremento acumulado de 74,57% en el componente tarifario facturado en bolivianos, aun cuando el precio contractual del gas natural permanezca invariable en dólares. El aumento responde enteramente al mecanismo de conversión monetaria.

El comportamiento evidencia una elasticidad cambiaria directa: por cada 1% de variación ascendente del tipo de cambio, el valor del gas natural facturado en bolivianos aumenta aproximadamente en la misma proporción, manteniendo constantes la tarifa en dólares y el volumen consumido. Esta relación incorpora volatilidad diaria a un costo energético estructural para la industria.

El nuevo régimen cambiario comenzó con una cotización de Bs 9,73 por dólar y alcanzó Bs 12,15 al cierre de julio, según el Banco Central de Bolivia. Esto representa una variación de 24,87% durante el primer mes de aplicación y de 74,57% respecto al anterior tipo de cambio de Bs 6,96.

Con estos porcentajes de incremento, la incidencia final sobre cada empresa depende de la participación del gas natural dentro de su estructura de costos. Bajo un escenario referencial, cuando el gas representa el 10% del costo total de producción, la variación cambiaria puede añadir aproximadamente 7,46% al costo productivo; cuando su participación alcanza el 20%, el efecto llega a 14,91%; y con una participación del 30%, la incidencia puede alcanzar 22,37%, manteniendo constantes los demás componentes.

Debido al carácter transversal del gas natural, el impacto alcanza a industrias de alimentos, cemento, cerámica, vidrio, papel, construcción, minería, gastronomía y otras actividades vinculadas con la producción nacional, el empleo formal y el abastecimiento del mercado interno.

La indexación diaria también reduce la capacidad de elaborar presupuestos, fijar precios, programar compras y proyectar flujos de caja. Para las empresas con contratos comerciales en bolivianos y ciclos prolongados de producción, el ajuste inmediato del costo energético genera un desfase entre los ingresos planificados y las obligaciones operativas.

Mecanismos para la bolivianización del precio

Como respaldo técnico, la propuesta empresarial incorpora alternativas generales para establecer el precio del gas natural en moneda nacional, con criterios de actualización periódica, inflación, comportamiento cambiario, competitividad industrial y sostenibilidad energética.

Los mecanismos evaluados contemplan la fijación del precio en bolivianos con revisiones periódicas basadas en indicadores verificables; un ajuste combinado entre inflación y comportamiento cambiario; y una referencia vinculada con la paridad de exportación, acompañada por un factor de competitividad industrial. Estas alternativas serán evaluadas en la mesa técnica para definir una fórmula gradual, previsible y aplicable al conjunto del sector productivo.

La alternativa priorizada busca reducir la volatilidad, facilitar la planificación financiera de las empresas y evitar que las variaciones diarias del dólar se trasladen automáticamente a los costos de producción. También se planteó que la solución sea incorporada mediante la adecuación del decreto supremo y de la normativa regulatoria relacionada con los contratos de suministro.

La bolivianización propuesta representa un mecanismo de estabilización y gestión del riesgo cambiario. Su finalidad consiste en sustituir la indexación diaria por una metodología de actualización periódica, sustentada en variables económicas medibles y compatible con la capacidad de planificación de las empresas y la sostenibilidad del proveedor estatal.

“La bolivianización permitirá contar con reglas previsibles y compatibles con la realidad productiva. Nuestra propuesta articula estabilidad empresarial, sostenibilidad del proveedor estatal y protección de las cadenas de valor que generan empleo y abastecen el mercado nacional”, señaló Solares.

Fortalecimiento del suministro para Cochabamba

La delegación también planteó ampliar el volumen de petróleo destinado a la Refinería Gualberto Villarroel, con el propósito de elevar su capacidad operativa y fortalecer el abastecimiento de Cochabamba y del eje productivo nacional.

La propuesta busca aprovechar la capacidad instalada de la principal refinería del país y mejorar la transformación de petróleo en combustibles terminados. Un mayor volumen de materia prima permitiría incrementar la producción nacional de derivados, fortalecer las reservas operativas y reducir las interrupciones que afectan al transporte, la industria, la construcción y las cadenas de distribución.

Esta solicitud adquiere relevancia ante las dificultades recientes de provisión de combustibles requeridos por el transporte pesado y la industria, situación que incidió en la logística, la distribución y las operaciones productivas.

La Refinería Gualberto Villarroel constituye la planta de mayor capacidad de procesamiento de petróleo del país. El fortalecimiento de su operación representa una oportunidad para optimizar la producción nacional de derivados, reducir presiones logísticas y mejorar la regularidad del suministro.

Recepción favorable y continuidad institucional

El Ministerio de Hidrocarburos y Energías recibió la propuesta empresarial con apertura y disposición técnica. La solicitud comprende el periodo de transición, la adecuación normativa para la bolivianización del precio y el fortalecimiento del suministro de petróleo destinado a la refinería de Cochabamba.

La agenda contempla la definición de un cronograma de trabajo, la conformación de la mesa técnica y la evaluación conjunta de los mecanismos de bolivianización planteados.

La mesa técnica permitirá analizar la estructura tarifaria, los segmentos de consumo, la incidencia real del gas en los costos productivos, los mecanismos de actualización y las condiciones regulatorias de los contratos. El objetivo consiste en construir una solución de alcance nacional, sustentada en evidencia económica y energética, con equilibrio entre competitividad industrial, estabilidad de precios y sostenibilidad del sistema.

Desde el empresariado de Cochabamba se promueve una solución basada en información técnica, gradualidad regulatoria y diálogo institucional. La propuesta presentada ofrece una ruta viable para alcanzar consensos, sostener la actividad industrial, proteger el empleo y acompañar la transición cambiaria con previsibilidad para todos los sectores empresariales del país.

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